Meryl Streep: un ave en la Tierra (breve lectura)



Cuando observamos la dinámica del libre albedrío en esta composición, vemos que predominan los signos del elemento Aire (Géminis, Libra, Acuario) y que la conciencia se enfoca en todos los temas relacionados con la casa XI cuya cúspide también se encuentra en el signo de Géminis.

¿Dónde quedan las tradiciones (Sol en Cáncer) y la posesividad (Luna en Tauro)? Hallamos que la persona se enfoca en el presente, que poco le importa lo que haya quedado atrás y que tampoco le interesa controlar o dominar lo que venga a futuro. Su tiempo es el de hoy y se desliza en una superficie lisa sin escollos ni rugosidades, buscando la fluidez en los contactos y evitando forzar su mente. Se halla por fuera del tiempo, no le interesa revivir o recrear el pasado ni modificar el posible futuro: en esta carta, pareciera que la vida es siempre hoy y así también encontramos que algunas características de su personalidad pueden ir desdibujándose con el paso del tiempo, principalmente cierta tendencia a controlar personalmente las situaciones o personas. Esto quiere decir que es muy probable que voluntariamente se retire de ciertos juegos de dominación porque así encuentra una nueva manera de vivir y de latir, de pulsar sin perder energía en visiones que no existen (pasado, futuro).

Estas cualidades de ánimo que se enfocan en la liviandad y que la llevan a declinar en su voluntad de dominar al entorno son un contrapeso ideal para una de sus características natales, la Luna en el signo de Tauro y emplazada en la décima casa, donde adquiere visibilidad y plenitud para manifestar sus atributos de fertilidad y de sensorialidad física. Desde el punto de vista kármico, los efectos de Tauro en esta carta son más masivos que puntuales y se observan como un halo que destila la persona, inespecífico. Si quisiéramos delinear algunas de las proyecciones que inevitablemente se generan, podríamos señalar que se va gestando una nítida continuidad de formas entre el presente y el futuro.

Curiosamente, la despreocupación y la captación de energía para ser empleada mayormente con fines actuales genera un efecto por polaridad, lógico, necesario, compensatorio y armónico. Experta en sobrevolar las circunstancias, la experiencia futura que se deriva del ejercicio del libre albedrío será mucho más terrena, cuando la conciencia cambie su latido, en la hora en que una joven semilla se abra paso en la Tierra y desentrañe toda experiencia posible.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

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